
Hoy, el mundo necesita oir una voz.
Hemos pasado el tanto tiempo escuchando voces dsde el pulpito que ya estamos listos para llevar esa voz a un mundo invadido por voces. Conviertete en esa voz que clama en medio de tu generacion. Se la voz!
Si tan solo contaramos con unos cuantos asi hoy! Cristianos que no buscaran la popularidad, ni fueran tras la imagen ni la grandeza, sino que procuraran el camino descendente. Que anhelaran ser los invisibles, los que se hacen a un lado para que alguien mas grande que ellos pase al frente; cristianos que se hicieran escuchar. Que le señalaran a la multitud de la iglesia y a la multitud que esta fuera de ella que hoy necesitamos arrepentirnos. Urge que salgan de sus cuevas. Que abandonen sus tiendas en el desierto. Que con su estallido se enfrenten no solo al sol y al viento, sino a lo establecido, al sepulcro blanqueado que solo esta pulido por fuera. Urge que surja un anormal, tan solo un loco no encajado. Alguien que rompa la estructura y lo que a la fuerza se ha moldeado.
Resulta esencial que, vestidos como quieran y viviendo como sea, indiquen donde esta la luz. Es preciso que haya cristianos que no busquen la grandeza, sino que se hagan pequeños hasta desaparecer tras la sombra de Jesus.
Urge que a la orilla de un rio alguien alborote mas el agua. Que no tenga asco del lodo ni miedo a la corriente. Un cristiano, tan solo uno, que siendo diferente cuente la historia que por milenios se ha contado. URGE alguien que haya perdido el miedo a salir del lugar en el que ha estado protegido por pulpitos y predicas.
Alguien que no tema a hacerle frente al aire de las ideas y el mercado. Urge que surja una voz que desde el desierto le hable a la ciudad. Urge una voz que desde el desierto le hable a la iglesia, le hable a su conciencia y le hable a la verdad.
Una voz a la que, aunque quede hablando sola, le baste con saber que ha hablado.
Una voz que clame en el desierto.


